lunes, 19 de abril de 2010

¿Independientes?

Hoy hace 200 años que un grupo de la más rancia aristocracia caraqueña -miembros del Cabildo de Caracas- logró el apoyo del pueblo para dar el primer paso para independizarnos del imperio español. A la luz de lo que hoy vivimos, no puedo sino concluir que la iniciativa fue un tremendo fracaso.

¡Tanta sangre derramada en aquella guerra fratricida para que hoy seamos más dependientes que nunca! Porque ser independientes no es celebrar las fechas patrias, ni hacer apologías de los próceres ni invitar a oradores extranjeros para que nos digan que somos independientes.

¿Podemos decir que somos independientes cuando las políticas de gobierno dependen exclusivamente del estado de ánimo del Presidente de la República?

¿Podemos proclamarnos independientes cuando Fidel Castro tiene potestad para decidir qué se hace y qué no se hace en Venezuela?

¿Podemos alegar independencia si nuestro petróleo sólo sirve para subsidiar la falta de riqueza y no para crearla?

¿Somos independientes si dependemos del gobierno para obtener los servicios básicos (bien malos, de paso), sin ninguna otra alternativa?

¿Independientes?... ¡No es independiente quien ha desmantelado su aparato productivo hasta el punto de depender de las importaciones para sobrevivir!

¿Somos independientes? Independiente es alguien que sostiene sus opiniones, no quien se ve obligado a opinar de una determinada manera.

¿Independencia? ¿Pueden considerarse independientes los ciudadanos si la justicia los mide con distintas varas y la interpretación y aplicación de las leyes cambia según quien sea el enjuiciado?

¿Y puede considerarse ciudadano alguien que sólo por pensar distinto al gobierno de turno es considerado enemigo por este? ¿Es eso independencia?

¿Cuán independientes? ¡Amenazados con una milicia armada hasta los dientes y los garantes de la soberanía y seguridad haciéndose los locos!

No, señores, aquí no hay independencia. Lo que hay es una gigantesca falacia. Nuestros próceres perdieron su tiempo, su sangre y su esperanza. Vivimos en el peor de los dos mundos: dependientes, pero no de la Madre Patria (¡Ay, Su Majestad!).

Independencia es libertad y no hay peor esclavitud que la que proviene de la ignorancia, de las miserias humanas, de la estupidez. ¿Independientes?

3 comentarios:

  1. Hola Carolina: ¡Excelente artículo! Lo ssuscribo totalmente. Sigo todo lo que escribes como buen fan tuyo.
    Saludos,
    Fausto Izcaray

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  2. Estimada Carolina:

    Felicitaciones por este artículo, que hace re pensar el porqué de todo este fracaso y así poder llegar, algún día, a la formación de una verdadera república.
    La pregunta que sigue es: Porqué esa sangre derramada y esa lucha fratricida se perdió ?

    Me adelanto a observar lo siguiente: Eso de que "el pobre en su choza libertad pidió.."es completamente falso, como también lo son cada una de las otras estrofas que repetimos desde niños del himno nacional, repetición mediante la cuál hemos llegado a creer que en realidad si somos independientes y por tanto, aletargarnos en conseguir tal objetivo. Es como si vas en un tren a la ciudad XXX y en una de las paradas te dicen que ya llegaste y tu te bajas, y luego descubres que no es XXX si no otra diferente.
    En nuestro caso, es ahora cuando comenzamos a darnos cuenta de que nos bajamos antes de tiempo, de que no hemos llegado a INDEPENDENCIA.

    La república fue fundada muy mal por los mal llamados "padres" fundadores. Para empezar, no fue porque "el pobre en su choza libertad pidió.."si no porque los mantuanos de la época, comenzando por Bolívar, se sintieron excluidos de los nombramientos para obtener cargos públicos importantes por ser españoles nacidos en provincia, y los cargos se los daba el rey a sus amigotes en España. Por este motivo fue que se alzaron en contra de él, disfrazando el hecho como una "gesta patriótica independentista".
    Tal vez esto te suene familiar con lo que sucede actualmente y ha sucedido en toda la histora republicana de Venezuela.
    Termino con una frase de una carta de Juana Bolívar a su hermano Simón: "Ahora que has destruido el país en tu lucha para la independencia, no tienes ningún plan para su reconstrucción" .

    Saludos y nuevamente te felicito por tu artículo que sin duda motivara la reflexión.

    Manuel Roversi
    maroversi57@yahoo.com

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  3. Rubén E. Rodríguez M.29 de abril de 2010, 7:31 p. m.

    Muy buenas tardes, muy apreciada Carolina. Quiero agradecer nuevamente un artículo suyo como causa de interesantes reflexiones. Perdone usted por importunarla con tantos e-mails; pero no tengo otra forma de hacer patente mi agradecimiento que escribirle estas líneas, aprovechando para compartir algunas inquietudes despiertas por la lectura de su artículo. Cuando pensamos en independencia se nos presenta de una manera natural la idea de la libertad. La independencia es una de las expresiones de la libertad. En la medida en que cada ciudadano en particular sea libre así lo será el país donde vive. Pero la libertad no sólo es votar y poder expresar sin trabas el pensamiento propio, ni tampoco hacer lo que nos dé la realísima gana. Libertad también es no tener adicciones que nos esclavicen ni apetitos animales que se impongan a nuestros deberes y derechos como ciudadanos. Libertad es desarrollar el discernimiento que no nos permita ser manipulados. Libertad es alejarse de la ignorancia en todo lo que nos sea dable (por eso Jesucristo dijo “la verdad os hará libres”). Libertad es despojarse de los prejuicios. Libertad es huir de los vicios. Libertad es trabajar nuestros defectos a fin de ajustarnos sin problemas al entorno familiar y social donde nos desenvolvemos. La libertad es positiva, no negativa. Si perdemos algo para conseguirla, de seguro se trata de alguna cosa negativa y, de no ser así, se nos presentará un intercambio que redundará en nuestro beneficio. Conviene un ejemplo de este último caso: Vivir en comunidad significa perder ciertas libertades, algo que al final debería darnos algunas ventajas. Especificando el ejemplo un poco más: estamos constreñidos a no hacer ruidos molestos para no importunar a nuestros vecinos, cosa que también nos beneficiará porque nadie nos importunará de esta forma. Por lo menos debería ser así si todos nos llevamos por las reglas del civismo y del buen vivir… De todo esto se desprende que la libertad tiene sus derechos y también sus deberes. Esta frase trae a colación la vieja máxima de “nuestros derechos terminan donde comienzan los derechos de los demás”. Hay otra vieja máxima que toca “tangencialmente” a la anterior: “No hagas a los demás lo que no te gusta que te hagan a ti.” Ésta también retrata en cierto modo los límites de nuestra libertad. También es libertad oponerse a todo gobierno que quiera arrebatarnos nuestros derechos inalienables… porque el hombre se desarrolla mejor en libertad, ya que sólo así es capaz de encontrar su camino y seguirlo hasta el final sin ninguna traba. ¿Por qué fracasó el Comunismo? Porque coartó este derecho… Entonces, la libertad comienza en casa. Si no somos libres en el microcosmos de nuestro entono, ¿como podemos pretender serlo en el macrocosmos del país? En vista de todo lo anterior creo que, en la vida moderna, conviene más la palabra “interdependencia” que “independencia”; pues nadie puede vivir completamente aislado ni ser completamente independiente. Todos necesitamos a los demás de muchas maneras… aunque la libertad consiste en no ser esclavos sino colaboradores… lo que demuestra que la tan cacareada “Lucha de Clases” es un verdadero anacronismo producto de la mente de un resentido social… Deseándole lo mejor, se despide muy cordialmente.

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