domingo, 12 de setiembre de 2010

¿Fitven o Fitnovengas?

No sé cuánto dinero habrá gastado el gobierno en la Feria Internacional de Turismo de Venezuela. En cualquier caso, es dinero botado. Porque Venezuela, a pesar de tener bellezas naturales increíblemente hermosas, no es un país preparado para el turismo. Y es que recibir turistas no es algo que se improvisa. Además de la infraestructura de turismo, hay que tener personal preparado para recibir al turismo y condiciones de seguridad que ofrecerle al turista.

De la primera, definitivamente hay algo. Se ha invertido en hoteles y posadas muy hermosos, en lugares que quitan el aliento de lo bellos que son. Pero dentro de la infraestructura turística hay que tomar en cuenta las vías de comunicación. ¿A qué turista –a menos que venga a hacer turismo de aventura tipo Fun Race- le gusta montarse en un carro en el que el viaje a cualquier parte es una aventura de huecos, fallas de nivel no reparadas, derrumbes y cuanto otro desastre pueda ocurrir?

Segundo, porque el concepto de servicio al público es paupérrimo. Lo poco que se había logrado en ese camino desapareció con el decreto de inamovilidad laboral. Ir a cualquier parte es un tour de force: desde la señora “que hoy no hizo empanadas porque se levantó arrecha” (como me dijeron en Margarita), pasando por las sillas rotas cobradas a precio de butacas reclinables de super lujo en la orilla de cualquier playa, hasta los vendedores en tiendas de lujo que si uno les interrumpe la amena conversación que tienen entre ellos lo miran como si uno fuera un enemigo. No entienden que tomamos vacaciones para romper la rutina, no para seguir en las mismas.

Tercero, el tema de la seguridad para los turistas. Podríase escribir un libro tan grueso como la Biblia de los trajines y matracas aplicados a los turistas (un amigo italiano llegando a Maiquetía pasó por “el bautizo”: un guardia nacional le dijo que si no le daba los euros que traía en efectivo le sembraba droga). Así sin más. Eso sin contar los turistas asaltados, heridos o asesinados. Hace un par de semanas un turista italiano fue asesinado en Margarita por 3 funcionarios policiales. A uno francés lo mataron en un velero en La Guaira. Y un norteamericano fue asaltado en su embarcación, en las cercanías de la isla Borracha, en el Parque Nacional Mochima.
Y encima, la xenofobia que se ha tratado de sembrar en los venezolanos…

No, señores, es irresponsable decirle a los turistas que vengan. Hay que decirles que no vengan. Que hasta que aquí las cosas no cambien, es una locura visitar Venezuela. No es Fitven lo que hay que decirles, sino Fitnovengas…