lunes, 12 de abril de 2010

¡Zuas! y me la apagaba

"En la revolución eléctrica si no llueve no hay luz, pero cuando llueve se va la luz"

¡Cuánto me indigna el conformismo del venezolano! Hace dos semanas llegué al banco a las dos y media de la tarde y estaba cerrado porque no había luz. En efecto, cuando volvió la luz, abrieron las puertas. Estando en la fila para depositar, la luz ¡zuas! se volvió a ir. A la repentina oscuridad la siguió un generalizado suspiro de resignación. Nada de quejas. Silencio total.

"¡Hay que ver qué estúpidos somos los venezolanos que aguantamos todo!" dije en voz alta. Mi comentario abrió paso a una serie de comentarios -todos en la tónica de "y qué vamos a hacer". Exactamente lo que quiere el Gobierno. Acorralarnos de tal manera, acosarnos de tal manera, amedrentarnos de tal manera que la respuesta sea paralizarnos.

El jueves pasado, el presidente Chávez prorrogó la emergencia eléctrica. En otras palabras, prorrogó el que continúen los cortes y racionamientos que son sólo responsabilidad suya y de su inepto Gobierno. Desde 2003 se había advertido que la crisis de luz venía, que había que invertir, mantener, reparar. Entiendo que se dispuso de importantes recursos para ello. ¿Estará el Contralor averiguando dónde fueron a parar esos recursos?

Es indignante ver los carteles de "alto consumidor de electricidad" que han colocado en oficinas y negocios. Justamente quienes han pagado la peor electricidad al mayor precio, y encima han subsidiado a los millones que se la roban, son los "grandes culpables" de la desidia gubernamental.

"Menos mal que estamos en revolución", dijo Chávez hace unas semanas "porque no quiero imaginarme lo que hubiera sido esta emergencia eléctrica durante la IV República". Pues yo sí me la imagino: La Electricidad de Caracas hubiera seguido funcionando tan bien como siempre lo había hecho. ¡Qué desacierto tan terrible haberla nacionalizado para destrozarla, como ha ocurrido con prácticamente todo lo que se ha nacionalizado, expropiado y renacionalizado! Y Cadafe, que ciertamente no funcionaba bien, hubiera seguido dando tumbos, pero con luz la mayor parte del tiempo.

La revolución es oscuridad en todo sentido. Hace unas semanas el Gobierno decía que no había luz porque no había llovido. La semana pasada, que se fue la luz porque llovió. Yo tenía una luz, que a mí me alumbraba... y venía la revolución y ¡zuas! y me la apagaba.

8 comentarios:

  1. y usted se a preguntado el porque.vivo en un barrio de caricuao,para ser mas exacto,san pablito.tengo 64 años.tenemos toda la vida resignandonos.de lo que recuerdo,que es los ultimos años de la dictadura de perez jimenes hasta ahora,siempre a sido asi.me imagino que usted es clase media.antes de este maldito gobierno, que hacian.?todo era de maravvillas?para ustedes, si.la mayoria,que les guste o no, nos llamamos pueblo,y no sociedad civil,siempre a sido la misma vaina,con este y con todos los gobiernos.la revolucion no se ha hecho y menos con este gobierno corrupto.hasta luego compatriota.pos data.existimos,no para dadivas ni uso electoral.

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  2. Que desgraciada realidad la que vive Venezuela. Ciertos venezolanos se limitan a suspirar y preguntarse ¿Y qué podemos hacer? cuando descaradamente les atropellan. Esos venezolanos todo lo quieren resolver con su fingida indiferencia que sólo es la careta que exhiben para ocultar su profundo temor y falta de coraje. Puede estar segura, que somos muchos más los venezolanos que compartimos su indignación al contemplar la bobalicona actitud sumisa que mostraron los que estaban en la cola del banco cuando se fue la luz....esos son los complices silenciosos de la ruina del país.

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  3. Interesante su post. Yo no soy Venezolano, soy Mexicano y sigo casi diario lo que pasa en Venezuela. Leo muchas columnas de descontento de la gente con ese gobierno. No se donde estan los que apoyan a chavez. Pareciera que a la mayoria no les gusta ese gobierno para nada. Ojala que en las elecciones que bienen puedan votar por un presidente mejor. Espero, que si chavez pierde ceda el poder y no busque quedarse alli a la fuerza.

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  4. La gente esta resignada. Hace poco estuve en un sitio y me queje en voz alta, y todo el mundo me miro mal, asi como si yo fuera un Alien. Estoy hablando que en ese sitio habia gente pobre, gente de clase media y quien sabe si gente rica tambien. Pero nada, yo fui el unico que se quejo y a quien miraron como algo extrano.

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  5. ! Uffff! El cuento es largo: Nos da la impresión que a oscuras se ven mejor los problemas. Muy cierto, la figura del contralor se quedo a oscuras, por que no hay explicación para la desaparición de los recursos asignados para el sector eléctrico.
    El socialismo ofrecido por el Sr Chávez, quiere igualarnos con los paisanos que habitan en las barriadas mas necesitadas. En vez de mejorar las condiciones de los desposeidos de los mas elementales servicios, a comenzado una lucha con todo aquel que a sacado de su mente la miseria y la pobreza en base a estudio y sacrificio.

    El presidente en su zig zag de ofertas, a pasado por revolucianario, marxista, socialista del siglo XXI, cristiano, papá cariñoso, don regalón, predicador del amor, el hijo predilecto de Bolivar, etc, etc,.

    Su arroz con mango del socialismo sin precedentes, nos ha llevado a la mas desesperantes de las ruinas económicas, asi también a la mas deplorable miseria humana y social.
    Todo está bien, ya es cotidiano vivir entre rejas, ver los comercios de cualquier rubro, fortificados, blindados, alambradas, cercas de puas.
    Caminar entre bolsas de basura que esperan ser recogidas en las calles o avenidas mas centricas de cualquier pueblo o ciudad.
    Las barriadas, los cerros y zanjones merecen mensión aparte. Es donde viven muchos de nuestros trabajadores, ya sean policias maestros de escuela, enfermeras, cajeros de supermercado, taxistas... Es ahí donde aún esperan a nuestro Flamante Presidente, con su bolsa de caramelos y promesas no cumplidas.

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  6. Rubén E. Rodríguez M.29 de abril de 2010, 6:50 p. m.

    Muy buenos días tenga usted, estimada Carolina. Leí su artículo y me observé retratado en él. Me indigna en grado sumo cuando escucho a esos conformistas que, además de negar que “tienen vela en este entierro”, soslayan el origen de sus males. Ésta no sólo es una actitud conformista, además es mediocre y torpe porque está en nuestras manos tomar cartas en el asunto. El Presidente de la República es nuestro empleado y podemos despedirlo, pues no es el rey de Venezuela. Y aunque lo fuera, nada le da derecho para hacer en el país lo que le venga en gana. En la Gran Bretaña hay una Reina y ella no hace lo que le viene en gana… Disculpe si mis comentarios son un tanto fuertes; pero “así son las cosas”, como dice el otro… Tuve la oportunidad en entrar a su BLOG, donde hallé asociado a este artículo un comentario no exento – a mi manera de ver – de un cierto tinte de impertinencia. El autor de este rudimentariamente redactado comentario (lo cual no le niega de ninguna manera el derecho natural que tiene de expresar su opinión) la imagina usted como perteneciente a la Clase Media y le pregunta qué hacía durante la Cuarta República como integrante de dicha clase social (tal como lo soy yo). Pregunta también si durante esos gobiernos todo era una maravilla para nosotros. Ahora haré uso de mi derecho a opinar. Se nota que la persona que escribió el comentario no tiene en mucha estima esta dizque “revolución” (¿quién, en su sano juicio, podría tenerla?); pero abriga una especie de resentimiento hacia nosotros, los integrantes de la Clase Media. ¡Como si tuviéramos la culpa total de toda esta tragedia que se ha cernido sobre el país! ¿Acaso ser de Clase Media es un pecado? ¿No se puede ahora intentar mejorar nuestra calidad de vida? ¿Necesariamente debemos ser conformistas y morir en las mismas condiciones materiales, mentales y espirituales en las cuales nacimos? Caramba, sinceramente no tengo otra palabra para definir esto a no ser “resentimiento”. Este servidor vivió en sitios modestos y quiso mejorar sus condiciones por medio de un trabajo duro y constante, a resultado del cual llegó a habitar en un lugar mejor. Éste es el cumplimiento de un derecho que puede lograrse sólo en libertad. La acción emprendida se basa en una de las mejores definiciones de éxito con las cuales me he topado: “éxito consiste en dejar al mundo un poco mejor de como lo hallamos.” (Continúa).

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  7. Rubén E. Rodríguez M.29 de abril de 2010, 6:51 p. m.

    Todo lo sucedido durante los últimos once años desgraciadamente es culpa de todos los venezolanos (incluyéndome, por supuesto), por acción u omisión según los casos. Dedicarse a culpar a otro (o a ver la culpa en otro o estar resentido con otro) es negar nuestra propia responsabilidad en el asunto. No reconocerla es alejarse cada vez más del camino hacia posibles soluciones… porque es bien sabido que reconocer un problema es el primer paso hacia su solución. Adicionalmente, todos somos “pueblo” sin importar los significados torcidos expresados por el Ejecutivo; quien pareciera excluir tácitamente de esta condición a aquellos que hemos mejorado mediante esfuerzo propio nuestras condiciones de vida. Desde las altas esferas se impulsa la ignorancia de considerar “pueblo” sólo a las clases sociales de menos recursos económicos, como si los demás fuéramos unos parias. Esta usual tergiversación de lo que es “pueblo” se trasluce en el texto del comentario de marras. En cuanto a pasar toda una vida de resignación, es exclusiva responsabilidad de quien opta por tal vía, pues nuestras acciones - o falta de ellas - tienen consecuencias. Si no se hizo lo pertinente – por comodidad, ignorancia o simple temor al riesgo – por supuesto queda la resignación, pero si se hizo lo debido podemos estar con la frente en alto sin importar las acciones o las creencias de otro. Las recriminaciones - veladas o abiertas - no tienen cabida en una situación en la cual todos somos partícipes de la responsabilidad. Más que buscar culpables, deberíamos abocarnos a buscar soluciones pues “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. Y, dicho sea de paso, ni siquiera Jesús lo hizo… En un orden de ideas muy relacionado quiero expresar que el anónimo al cual hice referencia me hizo reflexionar mucho, por lo cual agradezco de veras a su desconocido autor. Este agradecimiento viene muy al caso en relación a una frase suya, expresada en un e-mail que tuvo a bien enviarme [Re: Sobre su artículo publicado el día 22/03/2010, intitulado “Los zombis de la revolución” (1)]: << Me encanta a mí también constatar que son amplios los ámbitos en que podemos compartir, coincidir y también disentir, pero con ganas de aprender y de respetar, como bien lo dice usted. >> (Continúa).

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  8. Rubén E. Rodríguez M.29 de abril de 2010, 6:55 p. m.

    Una de las cosas que quiero decirle – a propósito del hecho de disentir - es que aprendemos más de quienes no comparten nuestra visión que de quienes la comparten. ¿Por qué? Porque nos están dando la ventaja de participar de una óptica externa, muy ajena de los “automatismos” impuestos por los paradigmas que hemos adquirido durante toda nuestra vida. Muchas veces hemos deseado poder leer el pensamiento de los demás… y podemos hacerlo si los escuchamos, si estamos pendientes de lo que dicen o dejan de decir. ¿También por lo que dejan de decir? ¡Claro! El silencio también habla… y a veces con mayor elocuencia que las mismas palabras. Y no me estoy refiriendo solamente al lenguaje gestual, que es de una claridad meridiana para quien sabe interpretarlo. También me refiero a esas situaciones diarias en las cuales observamos a los demás: las personas que evaden, las situaciones que soslayan, las reuniones en las que no quieren participar, los temas de conversación de los cuales huyen. Dios nos dio la posibilidad de tener a las otras personas para que sean los espejos a través de los cuales podamos vernos. Los espejos son necesarios porque, sin ellos, ¿como podríamos darnos cuenta si nuestra cara muestra un cansancio del cual no nos damos cuenta? ¿Cómo podríamos los hombres rasurarnos y las mujeres maquillarse? ¿U observar si combinamos pésimamente nuestra ropa? Pero siempre debemos tener en cuenta la existencia de espejos que deforman las imágenes, tales como aquellos que se usaban antiguamente en los circos, en las ferias o en los parques de diversiones. En ellos podíamos vernos desmesuradamente gordos o increíblemente flacos, pero nuestro discernimiento indicaba que esas imágenes no correspondían con la realidad… Tal cual debemos considerar al mirar la imagen imperfecta que obtenemos de nosotros mismos a partir de ciertas personas, quienes nos reflejan a través de sus propios defectos. Ergo, si queremos vernos como en realidad somos debemos buscar primero un buen espejo… Antes de terminar deseo hacer patente mi agradecimiento por el e-mail referido y expresar claramente mi afán de compartir, animo primordial de este e-mail. Sin más por el momento, se despide de usted muy cordialmente.

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