lunes, 13 de diciembre de 2010

Prepotencia

Una de las actitudes más perniciosas en los mandatarios es la prepotencia. El creerse más poderoso que otros y alardear y abusar del poder, ha producido un efecto devastador en la gran mayoría de los casos. Alguien que se cree infalible yerra más que el común de sus congéneres, sencillamente porque nadie es infalible. 

Hablo de la prepotencia porque esta semana empezó a rodar nuevamente un video YouTube de un "Aló, Presidente" de hace tres años. Un joven de nombre Nelson Moreno del sector Federico Quiroz de Catia, uno de los más afectados por las lluvias que nos azotan hoy, se quejaba ante el presidente Chávez: 

"De verdad que usted no sabe que le están engañadamente mintiendo (sic) sobre el sector de Federico Quiroz", le dijo. 

"Tú estás diciendo ya que a mí me están engañando. ¿De dónde sacas tú eso?... Ya vienes envenenado, claro... Cuidado si eres tú quien viene engañado", le respondió un airado Chávez. 

Fue hace tres años, pero ha podido ser ayer. La misma historia cada vez que alguien se queja o contradice al Presidente. Chávez no soporta ni la menor crítica. Si tuviera amigos de verdad, lo dije en un artículo hace un tiempo, deberían hacerle ver cuando se equivoca. No aplaudirle las torpezas, las ridiculeces y peor aún, los errores. 

Hay un chiste sobre un avión que lleva al Dalai Lama, a Michael Jordan, a un hippie y a un prepotente. El piloto se asoma en la cabina, y anuncia: 

"Se apagaron los dos motores y nos vamos a estrellar. Desgraciadamente sólo hay cuatro paracaídas y somos cinco. Uno me toca a mí porque soy el piloto". Toma uno de los paracaídas y salta. Michael Jordan toma otro y dice: "soy el mejor deportista del mundo, me tengo que salvar", y también salta. A continuación, el prepotente toma otro paracaídas y dice: "soy el hombre más inteligente del mundo, la humanidad no puede prescindir de mí", y salta. Entonces el Dalai Lama le dice al hippie: "sálvate tú hijo. Yo gustoso doy mi vida por ti". Y el hippie le responde sonriendo: "no se preocupe, amigo. Aquí tenemos dos paracaídas, uno para cada uno". El Dalai Lama se asombra y el hippie le explica: "es que el hombre más inteligente del mundo saltó con mi morral". 

No hay nada más serio que el humor: esas cosas le pasan a la gente prepotente... incluyendo a los que han sido paracaidistas. 

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